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Por Iago Rodríguez

Es el miércoles 11 de Febrero a las 8 de la mañana, acabamos de volver de Navidades. El trabajo se ha acumulado de forma escandalosa. Miras el calendario y ves una nueva sesión en Yuzz: “Mercedes López, Cloud Computing y gestión de la innovación”. Tiene muy buena pinta pero no sé si me dará tiempo a acercarme.

Empieza la mañana en el trabajo: dos documentos y una reunión, esto se complica. A las 3 he conseguido terminar un documento, el otro para mañana. Pienso que me da tiempo a comer algo antes de la reunión y salir corriendo a Yuzz para llegar puntual a las 6. Hay un mail de nuestro coordinador, recordándonos la sesión y dándonos ánimos, “este tío es incansable”, pienso. A las 4 empieza la reunión, me da tiempo a todo. Todo mentira, son las 5:40 y aún no hemos acabado.

Salgo un momento y llamo a Fran para comentarle la situación, que no me preocupe y que haga lo que pueda. Madre mía, lo entiende todo. Lo voy a querer como a mi madre. Son las 6 y termina la reunión y además consigo que me acerquen a Yuzz, menos mal que el centro está al lado.

2012-01-11 19.00.31Llego tarde a la sesión, Mercedes aun se está presentando. Me disculpo aunque no lo oye nadie. Trabaja en Banesto, está embarazada, tiene energía, tiene ganas. Mientras pienso en esto me doy cuenta que ya ha terminado de presentarse y ha empezado con el cloud computing.  No es una charla técnica. Para qué sirve el cloud, qué ventajas ofrece, cómo se implanta… De repente la charla da un giro, Mercedes empieza a contar lo mucho que le ha costado que el cloud llegue a su empresa. Ha tenido que explicar estas ventajas muchas veces a muchas personas. Empieza a notarse que cada palabra es una situación que ha vivido y por la que ha luchado. Tenemos que luchar para sacar las cosas adelante, dice y tras esto lo más sincero: “hay que luchar hasta llegar a las personas que producirán la cascada de acontecimientos que desembocan en el éxito porque llega un momento donde todo empieza a funcionar”. Con esto termina su primera parte.

Aún estas pensando en lo último que ha dicho y Mercedes ya está sacando unos post-it. Pregunto a una compañera qué demonios está pasando: que pongamos los problemas que nos estamos encontrando a la hora de montar la empresa. Los vamos a clasificar según los tipos. “Como te ponga todos mis problemas no te va a dar esa pizarra para los post-its“. Problemas para conseguir proveedores, problemas para acercarme a cualquier cosa que pueda significar que podría tener financiación, cómo me gano la confianza de mis clientes… “y ahora clasifica 3×30 post-its, Mercedes”, le reto mentalmente.

Cuando vuelvo a levantar la cabeza ya lo tiene hecho: clientes, valor añadido, mercado, comunicación, equipo, financiación y entorno. Madre mía que claro lo tiene. Sabe de lo que habla. Pasamos a valorar los problemas por categorías según la importancia que les damos cada uno. Lo primero que te das cuenta: tus problemas los tiene todo el mundo aquí. Tú has escrito tres, pero en la pizarra aparecen 90 de los problemas que tienes. Aparecen las discusiones, todo el mundo aporta, todo el mundo se vuelca la discusión. Aparecen discusiones paralelas pero por encima de las voces siempre sale Mercedes aportando una nueva perspectiva.

Llevamos dos horas y yo todavía creo que acabo de llegar. Mercedes se tiene que ir. Le das las gracias porque es lo único que puedes hacer para mostrar que en dos horas has mejorado, que lo ves todo un poco más claro, que tienes todavía más ganas de luchar que antes, que quieres emprender.

*Iago Rodríguez es participante en el Yuzz Madrid.

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